
Juventud Divino Tesoro
Darío, realizó sus estudios Secundarios en la localidad de Maipú (lugar donde había nacido), porque allí era el único lugar donde tenía parientes que pudieron alojarlo durante los 5 años de trayectoria escolar. Durante los días de semana cursaba en la Escuela Normal Superior Valentin Alavedra y fin de semana por medio sus padres lo iban a buscar para llevarlo a su casa en el campo Curri Leuvú.
Dialogamos Marta Jerez y Analía Suárez,tía y prima respectivamente que nos contaron cómo fue alojar a Darío en esos años
Analía Suárez (prima de Darío), concurría a la misma escuela que él pero a distinta división: -Recibir a Darío en mi casa no fue para nada complicado, el compartía habitación con mi hermano Javier y nunca género ningún problema, al contrario yo lo recuerdo haciendo los deberes en la habitación con su radio a pilas que lo acompañaba siempre, escuchaba música o informativos, nos dice, te digo más, mira lo bien que estaría acá en casa que lo tuvimos varios días con paperas, en aquellos años era complicada, no te podías mover, así que le acondicionamos mi pieza para que pudiera ver para la calle aunque sea y todas las tardes venían sus amigos a jugar a las cartas con el siempre fue tranquilo, evitaba los problemas afirma Analía mientras se le dibuja una sonrisa al recordarlo.
Analia Suarez en el festejo de su cumpleaños de 15 bailando con Darío, su primo

Marta Jerez tía de Darío nos cuenta -Él se quedó con nosotros un año, yo con él tuve vínculo desde bebé, por que le ayudaba a su mamá a cuidarlo, íbamos seguido a visitarlos cuando vivían en Gral. Guido o luego cuando se afincaron en el campo. Yo pedí para que el viniera a quedarse acá en casa, nos cuenta Marta a quien se le hace muy difícil hablar sin que varias lágrimas corran por su mejilla. Nunca tuve ningún problema con Darío, él volvía de la escuela al mediodía, almorzaba hacia sus tareas y salía a divertirse con sus compañeros. Marta repite en reiteradas ocasiones que no entiende qué le pudo haber pasado para que lo desaparecieran


Marta Jerez, tia de Dario con los integrantes de Jóvenes y Memoria
Si bien el nombre completo de Darío era Rubén Darío sus compañeros y compañeras de la escuela secundaria no lo llamaban como tal, sino por el apodo de "Chancho", Ricardo Martínez su compañero de escuela nos explica porqué:
A Darío le pusimos "chancho colorado", porque era muy común que sus cachetes se enrojecieran ante cualquier situación. Ese apodo se fue acortando con el tiempo pasando a ser solo "el chancho" o "el chanchi".
Siempre fue un excelente compañero, comparti los 5 años de secundaria con el, lo primero que se me viene a la memoria es cuando el jugo al fútbol conmigo representando a mi pueblo Labardén en los Torneos Evita en el año 76 o 77, le dije a él y a un chico de Las Armas. Darío jugaba muy bien, era un puntero derecho rapidísimo, nos cuenta Ricardo quien luego de contarnos esto, se adentra en el diálogo de los recovecos judiciales para intentar entender lo qué le pasó con su querido "Chanchi"

Parado, el tercero de izquierda a derecha Rubén Darío Jerez, sentado el tercero de izquierda a derecha Ricardo Martinez
A veces el destino nos depara encuentros inesperados, esto fue lo que ocurrió con Mabel Andrade, empleada del Registro de las personas de la localidad de Maipú y quien a partir de una comunicación telefónica con la sobrina de Dario a raiz de un trámite que debía realizar permitió que nos encontraramos con varios ex compañeros de Darío, ella fue una gran gestora de esos encuentros y nos recibió en su trabajo para dialogar con nosotros.
Mabel cursó sus 5 años de educación superior. Nos cuenta: -guardo los más lindos recuerdos de Rubén Darío,"el chanchi" siempre fue muy tranquilo, muy reservado como todo chico de campo. En aquella época en la escuela no teníamos mucha relación varones con mujeres, sin embargo les puedo decir que Darío fue muy buen compañero y puedo afirmar que los varones del curso con los que él se juntaba les van decir lo mismo. Mabel, fue la primer compañera de Darío con la que nos contactamos y con total amabilidad y predisposición nos abrió las puertas de su trabajo para contarnos lo que recordaba de Darío.

Mabel Andrade compañera de Darío en sus cinco años de Escuela Secundaria dialogando con los integrantes de Jovenes y Memoria

Integrantes de Jóvenes y Memoria junto a Mabel Andrade luego de la entrevista
Marcela Invernizzi, compartió con Darío los 5 años de Secundaria, pero solamente el último año en la misma división. Una situación similar ocurrió con su hermana melliza, Sandra Invernizzi. Marcela nos cuenta -Recuerdo con claridad cómo fue el momento que juntaron ambos 5° , fue el mismo día que se realizaba el sorteo del año 78 para la colimba del año siguiente, así que todos los varones estaban pendientes de la radio. Como ya era el último año recuerdo que nos dejaban escuchar música en los recreos, escuchábamos algo de Pink Floyd, Sabor a Nada de Palito Ortega y Ojos sin Luz del grupo Pomada. Ambas hermanas tienen una muy buena memoria y recuerdan detalles mínimos mientras repasan fotografías de la época. "Esta foto es en el club Newbery, para el cumpleaños N° 100 de Maipú, todo ese día hicimos de mozos para recaudar plata para el viaje de egresados"

Dario junto a sus compañeros de colegio en el Aniversario 100 de Maipú, en esta oportunidad trabajaron de mozos para recaudar dinero para su viaje de egresados
Continúa Marcela, -Mi hermana siempre recuerda una situación que vivimos con "el chanchi", eran ya los últimos meses de 5° año de estudio, y un mediodía al retirarnos de la escuela, nos volvimos caminando con el, llovía fuerte y Darío le cuenta a mi hermana lo siguiente "ves como llueve?, hace globitos al caer las gotas sobre el agua, vas a ver qué va a llover bastante"... A Marcela se le llenan los ojos de lágrimas al contar ésta anécdota simple, cuando hay sentimientos en juego la emoción no sabe de simplismos. Prosigue Marcela -Mi hermana cada vez que llueve y hace globitos recuerda en voz alta ante cualquiera, que va a llover bastante, cómo se lo dijo aquel mediodía "El Chanchi".

Junto a Marcela Invernizzi mirando fotos, recordando anécdotas y vivencias de sus años junto a Darío

Tanto Marcela, como Sandra conservaron por más de 40 años sus guardapolvos de egresados, firmados y dibujados por sus compañeros de promoción. Allí, en ambos, está la firma de Darío o escrito en imprenta minúscula su apodo "chancho". Esos guardapolvos que atesoraron por tantos años nos fueron regalados, para que la rúbrica de Darío vuelva a firmar ahora sí, el presente de lucha y búsqueda de justicia.

Mirta Fernández, compartió con Darío toda la secundaria en distinta división, salvo 5° año que lo cursaron en la misma division, se la puede ver junto a él ingresando a la fiesta de egresados en el Club Independiente.
Mirta nos dice -En aquella época,la organización de la fiesta se encargaba de coordinar quien ingresaba con quien, más allá de eso cuando supe que ingresaba con Darío estuve de acuerdo. Mirta también recuerda los recreos de aquella época en dónde podían comer algo en la cantina y escuchar "Otro Ladrillo en la Pared" de Pink Floyd.
Dardo Ríos y el "Ratón" Castro (compañeros de Darío que por distintos circunstancias no terminaron con él sus estudios) coinciden en destacar en Darío su bondad y su don de buena persona. Aún en la actualidad cuando la vida les hace recordar sus épocas de estudiantes secundarios recuerdan una anécdota graciosa en relación al Chanchi, ellos cuentan -"teníamos una profesora de Geografía que siempre al comenzar la clase agarraba la lista y le tomaba lección en frente del aula a algún/a estudiante, y a Darío lo tenía alquilado como quien dice. La 1ra clase la profesora dice: "Jerez al frente, la 2da clase Jerez al frente y a la 3ra clase Jerez al frente nuevamente", ante ese último llamado el Chancho que siempre era respetuoso y callado reaccionó de manera sorpresiva parándose del pupitre y recriminando a la profesora de la siguiente manera: "pero profesora ocha vez" (reemplazando las letras tr por ch como se utiliza en el ambiente campero) lo que generó una risa colectiva, que siempre, pasado los años generaba una nueva tentación dentro del salón. Aún hoy nos sigue causando gracia. Pero claro, el Chanchi ya no ríe con nosotros.

Parado de izquierda a derecha en 6° lugar Dardo Rios, agachados de izquierda a derecha "Ratón" Castro" en 4° lugar y Darío Jerez en 5° lugar.
Se terminan los relatos, Maipu muestra en sus silencios la tranquilidad de un típico pueblo del interior bonaerense ese silencio que en el dia de hoy se vio interrumpido por un grupo de 15 personas entre alumnos y docentes que vinieron a saber más sobre quien fue en vida Darío Jerez.
Por último nos queda recorrer junto a sus compañeros de escuela el viejo edificio donde funcionó el Colegio Normal N° 2 al que asistió Dario, allí nos espera Lucio Demaria de 89 años y quien fuera director del establecimiento, allí pudimos andar los mismos pasillos que transitó Dario, recorrer sus aulas y traer al presente infinidad de anécdotas
